Formas poco conocidas de crear un personaje

Toda historia es buena si tiene personajes encantadores, inolvidables. La creación inteligente de los personajes es un ingrediente fundamental a la hora de crear una gran historia. Aquí te dejaré algunos consejos.

  • Define tus necesidades como el periodista busca información:
  • Dónde, quién, qué, cuándo y cómo…
  • Educación, escuela, ocupación, lugar de trabajo, propósito,
  • Conflictos, dilemas, oportunidades, opciones o acciones (beneficios y consecuencias),
  • Salud, sexualidad, mentalidad, etapas de la vida, peligro, triunfos o pérdidas, crecimiento o decadencia, muerte…

Un personja debe ser presentado de forma ágil con alguna descripción que lo caracterice. Su personalidad se completa con la descripción de la voz. La presentación del personaje puede ser el inicio en lugar de srlo la trama, viendo como es en su entorno.

hay que establecer qué clase de persona sonPiensa en alguna persona que conozcas. ¿Qué define a esa persona para ti?¿Cómo quieres que quien lea recuerde a tal personaje?

Si estás a punto de crear un personaje, existe la probabilidad de que tengas la trama o la historia en mente.

Si vas a crear una gran narrativa como “El Señor de los Anillos”, necesitarás crear un mundo entero de personajes; unos buenos, unos malos, unos hombres, otros mujeres… incluso algunos que no son nada de eso.

Si vas a crear una historia más íntima, es posible que no necesites crear más que un solo personaje.

Agrega características específicas. Una vez que tengas los arquetipos de los personajes y puedas agregarle detalles y características, quita las cosas que no sean propias de tu personaje y empieza a revelarlo. Pregúntate qué es lo que quieres que tu audiencia sienta por tu personaje: amor, lástima, repulsión, compasión o nada. Empieza a crear a tu personaje basándote en eso.

Determina si quieres que tu personaje sea hombre o mujer. Esto informará el punto de vista general del personaje, sugerirá rasgos dependiendo del arquetipo e incluso puede ser un punto de conflicto para tu personaje y la historia cuando se ve a través de los ojos de la sociedad, sea justo o no. Por ejemplo, un hombre arrogante se percibe diferente que una mujer arrogante (ambos definen a tu personaje).

Los más grandes generalmente son vistos como más sabios. Un villano joven es visto como un loco o una mala semilla. Un villano viejo puede ser todo eso o podría ser que se haya formado de esa forma debido a las circunstancias de la vida, dándole más profundidad. Un héroe joven e idealista provoca un sentimiento diferente a un veterano que ha visto el mundo y solo hace lo correcto. Y cuando alguno de ellos llegan al final de la historia, las reacciones también son diferentes. A veces esto puede ser contradictorio.

Por ejemplo, Don Quijote era un viejo loco que pasó su vida leyendo novelas de caballería y era ingenuo. Aun así, su ingenuidad lo impulsaba a buscar aventuras y amor, y a crear escenarios fantásticos de un mundo que en realidad no cumplía con sus expectativas.

Define el propósito o la meta de tu personaje. En un cuento de terror, el protagonista debe sobrevivir a toda costa (por ejemplo, Ripley en Alien). En un cuento romántico, el antagonista querrá evitar que el héroe consiga a su verdadero amor (por ejemplo, el príncipe Humperdinck en La princesa que quería soñar), etc.

La manera en que tus personajes lidian con lo inevitable y sus objetivos son lo que los definen. En historias complejas, estos se van a cruzar repetidamente, con las motivaciones y logros de otros personajes interponiéndose en sus caminos, generando así más giros en la trama.

Dale actitud. Para realmente darle vida a un personaje, debes darle una personalidad que vaya más lejos que la historia en sí. Algunas partes de su personalidad pueden crearse en la historia, directamente, pero te ayudarán a informar las decisiones que los personajes tienen que tomar.

Haz una lista de las cosas que les gustan y las que no, y asegúrate de que la lista esté equilibrada. En otras palabras, no escribas 10 cosas que no les gustan por cada una que sí o viceversa. Incluso el personaje más apático tiene algo que le gusta.

La actitud de un personaje se hace de rasgos complementarios, los cuales llevan a acciones que son inesperadas y podrían cambiar la percepción que tenía la audiencia de ellos. Por ejemplo, el personaje que ama la libertad podría odiar a la autoridad. Si ama tener carros deportivos y cosas caras, entonces es poco probable que respete la frugalidad. Si el personaje parece despiadado pero termina rescatando a un niño de un edificio que se está quemando, eso hará que la audiencia se vea forzada a pensar de nuevo en ese personaje.

Dale a tu personaje peculiaridades. Dale buenos hábitos, malos hábitos o cosas que el personaje no pueda dejar de hacer sin disciplina seria o un consejero. Esto puede ser algo menor, desde morderse las uñas (nerviosismo), peinarse excesivamente (vanidad o inseguridad); o algo serio como una adicción a las drogas, o un deseo muerte.

Entre más rasgos le des a tu personaje, más “real” será en la mente del público.

Dale a tu personaje un hogar con un espejo. Trabaja en las características externas, como por ejemplo dónde vive, cómo luce y si tiene o no mascotas, etc.

Tu personaje vive en un apartamento en el Upper East Side de Manhattan (mucho dinero) o vive en una casita que se le está cayendo la pintura (pobre). La mayoría de los detalles deberán sugerir algo sobre el personaje y su historia.

Averigua sus miedos, debilidades, motivaciones y secretos. Le da un aire más realista y ayuda a desarrollar el arquetipo del personaje. Las fortalezas o debilidades de los héroes tienen mucho que ver con la lealtad o deslealtad.

De héroe a Villano

1-lige un defecto fatal

2-Crea influencias positivas porque empezará como héroe.

3-Haz que la tragedia golpee de forma tal que le justifique su transformación.

4-Castiga al personaje por su penosa elección

5-El personaje, una y otra vez, hace algo estúpido que empeora la situación.

6-Puerta a la redeencion. Escoge una de las influencias positivas y haz que lo golpee con dureza.

También puedes tomar los estereotipos y cambiarlos.

Ejemplo:

Una bibliotecaria viejita que actúa muy estricta porque piensa que así debe ser. En realidad es una persona que ama los cachorros y la nieve, y es esa clase de persona a la que le dices “Abue” aunque no estás relacionado con ella.

El tipo de personaje que crees determinará el arco de tu historia. Si el personaje principal está alineado con el ambiente, el arco empezará a hacerse poco profundo, y el personaje se empezará a mezclar con sus alrededores y otros personajes. Si es diametralmente opuesto, se desarrollará un conflicto dramático desde el principio y tendrás que trabajar desde ahí.

Si bien no es necesario trabajar en estos pasos en un orden preciso, es posible que se te haga mucho más fácil desarrollar la personalidad de un personaje antes de saber cómo luce.

Una forma de decidir a dónde ir con lo que un personaje está experimentando es escribir ideas alternas para ver cuál se desarrolla hasta llegar a una trama que prefieras.

Si vas a crear un personaje que es animal (digamos un gato), haz lo mismo que harías para un personaje humano. Describe cómo luce, qué le gusta y qué no. Este es un ejemplo: “El pequeño gato negro, Sombra, se desplaza alrededor de una chica llamada Cristina. Sombra, un gato macho, tiene ojos amarillos verdosos brillantes y un pelaje largo y sedoso de color negro, con unos ‘calcetines’ blancos y una cola también con punta blanca”.

Recuerda: este proceso es para personajes más reales. De ser necesario, agrega o elimina pasos para crear tu personaje.

Está bien empezar con un personaje sencillo e ir aumentando detalles más complejos. No necesitas crear un personaje sumamente complejo desde el principio. De hecho, revelar gradualmente más acerca de un personaje ayudará a mantener interesado al lector.

Si tienes problemas para idear otros personajes, usa estereotipos y exageralos.

Ejemplo: una vieja bibliotecaria se enfadó cuando su esposo abusó de ella. Constantemente vive en el miedo de que algún día la encuentre.

No digas todo sobre tu personaje desde el principio. A menos que no sea propio de él guardar un secreto, hazlo un poco misterioso. Dales a tus lectores algo que leer entre líneas. Solo ten cuidado de no hacerlo muy misterioso.

Entrevistar Personajes

  • Cuáles son tus rutinas diarias?
  • ¿Qué te gusta hacer los fines de semana?
  • ¿Encuentras pereza en algo en concreto?
  • ¿Qué pensamiento se repite más en tu cabeza?¿Reprimes a alguno?
  • ¿Cuántas horas pasas durmiendo?
  • ¿Qué persona tiene más relevancia en tu vida?
  • ¿Qué importancia tiene para ti los amigos?
  • ¿Hay algo que te quite el sueño?
  • Si no pudieras realizar los estudios que te interesan, ¿qué otra habilidad te gustaría desarrollar?
  • ¿Qué cosa material es lo más importante en este momento?
  • Si pudieras elegir el final de tu personaje, ¿Qué habilidad, virtud o destreza te gustaría desarrollar?
  • ¿Te importa la opinión de los demás?
  • ¿Qué peso tiene la familia para ti?
  • ¿Lloras con facilidad?
  • ¿Qué importancia tiene el sexo para ti?
  • ¿Qué tiene ese/a chica/o de especial?
  • ¿Cómo sueles reaccionar ante las emociones de los demás? (llanto)
  • ¿Qué expresión te resulta más difícil de expresar?
  • ¿Te conoces bien a ti mismo?
  • ¿Qué experiencia física te gustaría realizar?¿Cuál no?
  • ¿Cómo afrontarías un cambio drástico en tu vida?
  • ¿A qué le tienes miedo?
  • ¿Cómo actuarías en el caso de que ocurriera…?(conflictos de mi novela)
Compartir:
Emprendedor, escritor, novelista y crítico. Amante de las buenas historias, lector empedernido y guerrero de la vida. Siempre disfrutando de los pequeños regalos y placeres de la vida. Construyendo un mundo.

2 thoughts on “Formas poco conocidas de crear un personaje

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Facebook
Instagram
error: Contenido protegido !!